Ir al contenido principal

La Ciudad Más Antigua de América: Caral

Denominada "La Ciudad Sagrada de Caral" se ubica en Supe, provincia de Barranca, al norte de Lima, a la altura del kilómetro 184 de la carretera Panamericana Norte.


El Gobierno del Perú ha querido rendirle homenaje a esta emblemática ciudad a través de El Banco Central de Reserva del Perú, se trata de una moneda con el valor de un sol de la Serie Numismática Riqueza y Orgullo del Perú. También aparece al reverso del billete de (S/. 200 ) doscientos soles.




Ciudad pacífica y de buen comer

No hay vestigios de haber sido una ciudad amurallada, menos la utilización de armas; predominan instrumentos musicales como ahora conocemos como flautas, hechas a base de huesos de aves propias del litoral. Esto nos habla de que la "Ciudad Sagrada de Caral" sabía lo que era celebrar y a lo grande. ¿Qué no puede faltar en toda fiesta? La comida: "La pachamanca" pues hay restos de este proceso de cocción, dejando en evidencia que estos conocimientos se transmiten de generación en generación.

Sistema antisísmico

Hace unos 5.000 años, la ciudad de Caral conocía que el territorio donde se había asentado era vulnerable a los sismos, además de predecir el clima gracias a la observación del comportamiento de los astros. ¿Cómo lo sabían? La sabiduría que pasaba de una generación a otra; la sociedad de Caral (3000-1800 a. C.) desarrolló avanzados sistemas de construcción que hasta la fecha dejan con la boca abierta a especialistas de todo el mundo.


Ruth Shady, directora de la zona arqueológica Caral menciona: “Le dieron mucha importancia a la ciencia, al conocimiento, a la identificación de los problemas y búsqueda de soluciones. Y para ello formaron especialistas en diversas áreas”. Información que ella dio a conocer durante la conferencia de prensa por el vigésimo segundo aniversario del descubrimiento de la civilización.

Ingeniería y Astronomía

Caral se propuso hacerle frente los sismos, para ello usó muros de contención detrás de unas plataformas, las cuales se rellenaban con Shicras, que son bolsas hechas con fibras vegetales (Algodón) y rellenadas de piedra. Estas bolsas ofrecían estabilidad a las estructuras en los temblores o terremotos al distribuir las ondas sísmicas por toda la edificación, evitando el colapso es éstas.


Hay expertos japoneses buscan usar este método ancestral para la construcción de edificios modernos. Un gran aporte a la ingeniería. Pero la preocupación de este pueblo no solo estaba en la Tierra, también en el cielo. En los alrededores de Caral, se halló un observatorio subterráneo, el cual poseía un techo y escaleras. “Desde ese lugar observaban y analizaban el paso de los astros, y es que desde allí sale una serie de alineamientos de piedras hacia el horizonte. Las líneas son marcadores para registrar el movimiento del Sol u otros astros”, explica Shady a un diario de Lima.

Energía y Cultivo

En Caral, aprovecharon el viento y el fuego a su favor, utilizando el principio de Venturi, un fenómeno demostrado en Europa en 1797. Este principio sirve para reducir la velocidad de un fluido al pasar por un conducto de diámetro pequeño.
Para el caso de Caral, se ingeniaron en construir conductos de ventilación subterráneos para que mantuviesen vivo el fuego de forma permanente de sus fogones, sin que intervenga la mano del hombre. Por eso se habla de la "Llama que nunca se apaga."



Shady y su equipo llegaron a la conclusión que los especialistas caralinos supieron manejar el cultivo de plantas, lo que le permitió conseguir varios tipos de algodón de colores. “No solo se quedaron con un algodón nativo, sino que necesitaron obtener colores que se diferenciaran entre sí, cuidando que los colores no se mezclaran”, comenta la experta.


Con estos hallazgos, se confirma que la ciencia no es algo que llegó desde fuera a la región, sino que fue el resultado de darle solución a los problemas de la época y de seguro con muchas pruebas y modificaciones para lograrlo.
¿Te gustaría conocer este impresionante destino? 

Comentarios